14/9/12

Dusko no entiende de matemáticas

El técnico montenegrino tiene la llave para lograr que un plantel individualmente discreto pueda dar la cara como colectivo ante los grandes presupuestos de ACB y Euroliga



Ronda por Vitoria cierta sensación de incertidumbre en torno a la configuración de la plantilla del Caja Laboral. El aficionado medio quiere creer, como cada año por estas fechas, pero detecto más pruebas de pesimismo que en anteriores veranos. Con la escasa perspectiva que ofrece el hecho de no haber visto todavía jugar a la nueva versión del equipo de Dusko Ivanovic, voy a emplear este rincón de reflexiones para ofrecer una primera opinión, que se convertirá en análisis cuando tenga más elementos de juicio, en torno a un colectivo que desde fuera nadie puede negar que ofrece menos certezas que sus versiones anteriores. Un equipo que da la impresión que debería ofrecer su máximo nivel y esquivar cualquier accidente para poder dar la cara ante los dos grandes presupuestos de la ACB, por no hablar ya de Europa.

La primera reflexión que me asaltó al contemplar en conjunto el plantel que había cerrado la directiva azulgrana es que este año el trabajo del entrenador va a revelarse fundamental para sacar jugo al equipo que han puesto en sus manos. Más allá de que hace apenas dos meses Josean Querejeta buscara la fórmula mediante la que consumar el relevo en el banquillo, Ivanovic vuelve a gozar de toda la confianza del club. El montenegrino tiene la llave. Siempre se ha dicho que saca el máximo partido a los jugadores que están por llegar, a los que necesitan crecer, reivindicarse. Este equipo, hoy por hoy, está repleto de ellos. Cuenta con jugadores que deben asumir el papel de líderes que se les vaticinó pero nunca llegaron a adoptar, jóvenes desconocidos hambrientos de gloria, veteranos curtidos en mil batallas que regresan en busca del pasado e incluso alguno que ha peleado contra la terca realidad para gozar de una segunda oportunidad entre los mejores.

El nuevo proyecto del club vitoriano nace huérfano de dos referentes a los que se tendrá que buscar relevo en el vestuario. El Baskonia ha vivido este verano la marcha de otros dos iconos. Y aunque ya no resulta una novedad, porque se ha convertido en un doloroso hábito, más allá de su aportación sobre el parqué, deja huella en el cambiador, donde se debe de estar estableciendo en estos días de incorporaciones un proceso de fricción de las placas que debe dar como resultado el nuevo orden jerárquico. La salida de Prigioni y de un Teletovic que era más capitán por su voluntad que por su capacidad de líder sitúa en el disparadero a hombres como Fernando San Emeterio o Brad Oleson, dos veteranos en la plantlla que han quedado en primera línea de fuego. Por suerte para ellos, ya que ambos se sienten más cómodos en sus respectivos papeles secundarios, han llegado jugadores capacitados para dar un paso al frente. Me refiero, sobre todo, a Andrés Nocioni y Carlos Cabezas. Del argentino poco se puede descubrir. Ídolo en Vitoria, su carácter ha alcanzado cotas de leyenda a ambos lados del charco. Uno de los componentes de la más orgullosa de las generaciones del baloncesto mundial, una Argentina eterna que se resiste a aceptar el paso del tiempo, regresa a casa con la misma implicación visceral que lo ha acompañado a lo largo de su carrera tanto en la ACB como en la NBA. Cabezas, por su parte, puede ejercer el papel de líder que ya tuvo en su época de Unicaja.

La importancia de Cabezas

El fichaje del malagueño ha resultado una maniobra mucho más acertada de lo que pudiera parecer por parte de la entidad de Zurbano. Cabezas viene a ocupar el espacio de Pablo Prigioni, un cometido complicado pero que puede lograr a poco que se gane la confianza del técnico. Desde luego, tiene muchas más papeletas para ejercer un papel similar al del timonel de Río Tercero que cualquiera de los bases -americanos o no- que pululaban a mediados de agosto en un mercado en el que cada vez hay menos gangas. Con casi 32 años a sus espaldas y una carrera jalonada de títulos, el andaluz debería contemplarse como el fichaje estrella de un verano que ha resultado realmente complicado. A Cabezas se le va a pedir mucho. He ahí la relevancia de su contratación. No sólo sobre la cancha. Se le va a exigir liderazgo. A expensas de que se cuele en la lista algún invitado inesperado, en este sentido Lampe parece más capacitado que Nemanja, da la impresión de que el base costasoleño será uno de los pesos pesados del nuevo plantel, junto a los ya mencionados Nocioni, San Emeterio y Oleson. La definición de los roles no me parece una cuestión baladí. De hecho, no lo es. Puede llegar a determinar el éxito o fracaso futuros de cualquier grupo, deportivo o no.

A partir de ahí, del acoplamiento del nuevo rompecabezas, cabe evaluar el potencial real del equipo azulgrana. Tanto desde un punto de vista individual como colectivo detecto bastantes carencias, algunas cosas sostenidas por alfileres y varias incógnitas, pero asimismo una plantilla con una tremenda versatilidad, capaz de ofrecer infinitas soluciones a un técnico que esté abierto a mostrar cierta flexibilidad táctica. A todo el que me ha preguntado estas últimas semanas sobre el equipo y sus posibilidades reales le he respondido lo mismo: intuyo que a este Baskonia le tiene que salir todo perfecto para poder siquiera llegar a dar la cara ante los grandes presupuestos nacionales y continentales. Y no me salgo de esta idea. Cualquier lesión mal parcheada, cualquier fichaje que salga rana o al que Ivanovic coloque prematuramente una cruz pueden resultar fatales este curso. Con todo el equipo en buen estado físico, puede tener opciones de dar guerra, aun con sus limitaciones. Si se van cayendo piezas por el camino, un nuevo año de sequía estará asegurado. Más aún si alguna de las piezas es una de las maestras, como Lampe, destinado a convertirse en el principal recurso ofensivo del equipo. El polaco dinamitó con su lesión de cadera los planes del ejercicio precedente, cuando ya el club tuvo que hilar fino con el presupuesto para fichajes y compuso otro plantel ajustado. Y esta protusión -o protrusión- discal que lo va a mantener un par de semanas en el dique seco supone un problema de grandes dimensiones para Ivanovic y el club. No por la relevancia de los partidos que están por delante, sino porque saca a la luz las costuras de un plantel con un juego interior tremendamente reducido.

Milko Bjelica y Tibor Pleiss, dos suplentes, aparecen en estos momentos como los dos únicos interiores puros de un equipo que se supone pretende aspirar a los títulos. Más allá de que tanto Nemanja Bjelica como Nocioni puedan arrimar el hombro y ambos acaben asumiendo muchos más minutos de cuatro de lo que sería deseable, parece evidente que sin Lampe el potencial en la pintura del cuadro azulgrana resulta tremendamente reducido. Y eso no sólo lo veo yo, ni tú. Eso lo ve también Querejeta, que había previsto aguardar un tiempo para cerrar la contratación de un cuarto interior pero que ahora sondea el mercado en busca de algún temporero que pueda ofrecerse como colchón -como lo fueron Rancik o Pietrus- ante posibles accidentes de esta índole. En el mercado, sin embargo, hay lo que hay, que no es mucho. Así que el aficionado azulgrana haría mejor en rezarle a San Prudencio para que los referentes de la actual plantilla no se lesionen que en comenzar a barajar uno u otro nombre como posible gran solución para todos los males, algo que por cierto gusta mucho por estos lares.

Las incógnitas de Rochestie y Causeur

Cabezas, a quien ya digo que considero como un fichaje acertadísimo, estará acompañado en la dirección de juego por Taylor Rochestie, una de las grandes incógnitas para mí. El jugador de pasaporte montenegrino tiene que adaptarse a un nivel de baloncesto superior. Tiene cualidades incluso para poder convertirse en una de las grandes revelaciones de la temporada en la ACB, pero también papeletas para pagar el peaje de la adaptación. La liga francesa no es la ACB ni la Euroliga, aunque en el Preeuropeo ha demostrado capacidad para guiar con mano firme a una selección a priori de segunda fila como Montenegro, que a la postre se ha convertido en una de las grandes sensaciones. Lo de Heurtel, a quien el club está colocando en el escaparate en el Torneo de Angers, es cuestión de tiempo. El club no quiere asumir una ficha tan alta de un jugador con un rol tan residual en la configuración del proyecto. Es más, seguramente ni siquiera pueda hacerlo sin que eso suponga comprometer otros movimientos. Así que, si no se logra la cesión, es probable que se fuerce la rescisión de un contrato que todavía le une por tres temporadas al Baskonia. El galo podría acabar convirtiéndose en un caso similar al de Musli, otra apuesta fallida.

En el perímetro es donde más garantías arroja el nuevo proyecto blaugrana. O donde más posibilidades, incluso con sus carencias o las dudas que pueda generar el rendimiento de alguna de sus piezas. Ivanovic dispone de cinco exteriores, que además ofrecen un sinfín de combinaciones a las que se puede echar mano en función de la situación del partido. El principal problema radica en saber cuál de ellos dará un paso adelante para convertirse en referente ofensivo. Xavi Pascual ha sublimado el baloncesto coral, donde queda confirmado que es más productivo disponer de seis jugadores que anoten diez puntos por partido que de dos que metan treinta. Pero en este Baskonia, con un Teletovic que el pasado año fue su principal puntal, hace falta identificar las cuotas de producción ofensiva de cada uno de los componentes del plantel. Lampe, como ya he señalado, será protagonista sin duda en esta faceta. Tiene talento y físico para dominar ante cualquiera de los pívots de los mejores equipos de la competición doméstica. A partir de ahí, se me antoja necesario que Nemanja confirme las excelentes sensaciones que arrojó en el tramo final de la pasada ACB. Teniendo en cuenta que tanto Nocioni como San Emeterio pueden asuir sin apuros su cuota, queda saber si definitivamente se puede superar la maldición de los escoltas. El equipo azulgrana ha vagado sin killer desde la marcha de Igor Rakocevic. Eso se paga. Va a ser el cuarto ejercico de Brad Oleson en el club. Un jugador más valorado por los técnicos que por la afición, que siempre le exige un poco más, va a tener como complemento a otra apuesta del club. Fabien Causeur ha demostrado durante su carrera que sabe anotar, los técnicos con los que he hablado sobre él me han dado excelentes referencias, pero al igual que Rochestie tiene la amenaza de la adaptación como la espada de Damocles pendiendo sobre su pescuezo. Puede que lo acuse, o puede que no y se convierta desde la primera jornada en una de las grandes sorpresas del torneo. Es sólo una de los muchos factores que este Caja Laboral necesita que funcionen a la perfección para aspirar a dar la campanada.

Antaño funcionaron. Y en muchas ocasiones gracias al chef que debe cocinar esta receta. Está claro que el combinado azulgrana tiene muchos detalles mejorables, desde un punto de vista individual, en un somero análisis de las piezas, que puede resultar relevante pero no determinante. En la mano de Dusko Ivanovic está sacar de esto un equipo con capacidad para competir ante los dos grandes clubes futboleros y también, en un año de aparentes resurrecciones, ante los dos interesantes proyectos que han conformado en Valencia y Málaga. A primera vista, en este primer acercamiento y sin haber tenido ocasión de ver en vivo al equipo, mantengo que necesitará que todo salga rodado para estar siquiera en la pelea. Dos y dos, eso lo tengo claro, son cuatro, pero Dusko Ivanovic no entiende de matemáticas y ha demostrado en más una ocasión estar capacitado para obrar milagros de panes y peces para demostrar que son cinco. El montenegrino sabe de baloncesto, que no es una ciencia exacta, como ya quedó claro el pasado año con el triunfo de Olympiacos en la Euroliga, u otras tantas veces en la historia de este deporte. A eso se aferra el baskonismo. A eso me aferro yo mismo, que estaba en primera fila cuando el club apostaba por el relevo de técnico. En las circunstancias actuales, con lo que hay, Ivanovic se me antoja como uno de los más capacitados para convertir en un equipo con mayúsculas a este grupo de jugadores. Si no puede Dusko, ¿quién podría?